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3 de Abril de 2026
ACTUALIDAD
9 de diciembre de 2016
El epílogo de las fiestas marianas marcó el punto de partida hacia la celebración de los cuatrocientos años del hallazgo de la Sagrada Imagen en la Gruta de Choya, dando apertura al año dedicado a la formación de los discípulos y misioneros, dentro la segunda etapa de la Misión Diocesana Permanente.
Luego el Obispo Diocesano pronunció su mensaje final, expresando:
Amada Madre del Valle:
Gracias por estar con nosotros. Gracias por ser como eres. Gracias por convocarnos cada año a venerarte y por permitirnos que nos manifestemos tal cual somos, con nuestras luces y sombras, con nuestra lealtad e infidelidades, con nuestros más y nuestros menos. Gracias! Gracias!
Gracias por la jornada que nos has preparado y por habernos acompañado a lo largo de nueve días para animarnos, fortalecernos y recibir todo tipo de súplicas y agradecimientos de tantos peregrinos que vinieron a verte, unos caminando, otros en bicicleta, otros en motos, en autos, etc., unos en grupo o en familia, otros solos, pero todos con mucho fervor, constancia, sacrificio, alegría y gratitud.
Gracias, Madre, porque aún significas mucho para gran parte de los catamarqueños, que quieren seguir siendo tus hijos, e hijos del Buen Padre Dios, y miembros de su gran familia, la Iglesia que fundó tu amadísimo Jesús.
Gracias por tantos hermanos y hermanas que vienen de otros lugares a verte y a nosotros nos alimentan y renuevan con su fe, esperanza y caridad.
Gracias, Madre, por haber cuidado a tus hijos peregrinos, en especial, a los santiagueños que tuvieron un percance en la cuesta del Portezuelo, sin tener que llorar víctimas fatales. Gracias, Madre del buen viaje.
Gracias, Madre, por el Bicentenario de la Patria 2010-2016 que hemos vivido, en el que aprendimos muchas cosas y nos fuimos comprometiendo un poco más con nuestra vocación de discípulos-misioneros de Jesucristo, para irradiar en nuestra sociedad los valores del Reino de Dios e irnos convirtiendo en una Iglesia en salida, a ejemplo tuyo que fuiste a cuidar a tu prima Isabel.
Esto de ser una Iglesia en salida nos lo enseñan con su valiente ejemplo la multitud de peregrinos que nos visitan para verte aquí en tu santuario. Ayúdanos, Madre Santa, a que no escatimemos esfuerzos para encontrarnos con nuestros hermanos, en especial, los sufrientes y marginados.
Gracias, Madre, porque, año a año, infundes en el corazón de muchas personas el deseo de servir con mucha generosidad y disponibilidad en estos días festivos para nuestra Iglesia de Catamarca. No me pondré a decirte quiénes son, porque de muchos me olvidaré, pero Tú los conoces muy bien. Concédeles de parte de tu Hijo Jesús abundantes gracias. Yo, como pastor de esta diócesis, y en tu nombre, les digo: muchísimas gracias, y, en especial, a aquellos que necesitan escuchar que les estás muy agradecida por lo que silenciosamente hicieron en bien del que necesitó su presencia o ayuda.
Tú sabes, Madre Bendita y Amada, que todos los años, al culminar nuestras celebraciones, honrándote como la “Pura y Limpia Concepción del Valle”, damos inicio, como Iglesia diocesana a un año de trabajo pastoral.
Tú, porque has sido la protagonista, conoces mejor que nosotros, que nos encaminamos decididamente a celebrar con gran júbilo los 400 años de tu presencia materna entre nosotros. Es por ello que hemos dispuesto un trienio de preparación para que en el 2020, Tú nos esperes en la Gruta de Choya y allí te brindemos el mejor homenaje que te puedas imaginar y que ameritan las circunstancias.
En orden a que este trienio esté bien cohesionado nos propusimos un objetivo general: “Que todos los bautizados, de camino a la celebración por los 400 años del hallazgo de la Imagen de la Virgen del Valle, en el 2020, hayamos tomado conciencia y nos hayamos comprometido con la Misión Diocesana Permanente, como Iglesia que sale al encuentro de todos”… Y el lema elegido para motivarnos a lo largo de estos años también será uno solo, de manera que nos ayude a internalizar lo que pretendemos alcanzar con las diversas acciones propuestas para este trienio: “Discípulos y Misioneros como María”. Ayúdanos y acompáñanos, querida Madre, para que sea una gran realidad la conversión de todos los bautizados en santos hijos e hijas del Buen Padre Dios, de modo que ya se puedan vislumbrar los cielos nuevos y tierra nueva donde reinen la justicia, la verdad, la unidad, el amor y la paz.
Por último, Bendita Madre del Valle, te pido que cuides en su camino de regreso a casa a todos tus hijos que vinieron a verte, a agradecerte o a suplicarte. Dales lucidez y prudencia para saber conducir. Líbralos de toda insidia del maligno, al que tú destruiste con el “Fruto bendito de tu vientre”. Concédeles que puedan reencontrarse con sus familiares, vecinos, amigos y bienhechores. Y que tus bendiciones lleguen por medio de ellos a tantos que hubiesen querido venir, pero no pudieron, en especial, enfermos y ancianos.
¡¡¡Viva la Pura y Limpia Concepción del Valle!!!
¡¡¡Vivan sus devotos y peregrinos!!!
Lanzamiento del Año de la Formación
A continuación, se dio lectura al decreto de lanzamiento del Año Diocesano de la Formación de los Discípulos y Misioneros, y se presentó la Carta Pastoral que fue entregada a las principales autoridades civiles como a los responsables de las distintas pastorales.
El homenaje a la Patria en el Año del Bicentenario de la Independencia se concretó con la entonación del Himno Nacional, que fue seguido por el Himno a Catamarca y el arriamiento de la Bandera.
Se otorgó indulgencia plenaria en la forma acostumbrada y la bendición final, llegando el momento de la despedida, entre vivas, pañuelos agitados, lágrimas de emoción, miles de peregrinos y devotos saludaron a la Reina del Valle, que regresó a su Camarín, mientras los fuegos artificiales llenaban de luz y color el cielo catamarqueño.
Obispado Catamarca Prensa