Sabado
4 de Abril de 2026
14 de junio de 2016
Con solo 20 años un estudiante mendocino fue invitado a Utah por una entidad asociada a la Nasa, donde llevó un robot que puede instalar instrumental y trasladar cargas livianas a Marte.
A Bruno lo llamaron para hacer la investigación durante las dos primeras semanas de mayo en la Mars Desert Research Station Investigación (MDRF), una entidad asociada a la Nasa, pero dijo que se tomó "un mes entero porque tenía otra cita en la Universidad de Stanford", donde formó parte "de otra investigación de microingeniería: un microscopio de solo un dólar, lo que permitirá democratizar la ciencia", señaló. "Tengo 20 años, creo que esto fue un paso muy grande para mí, tanto en lo personal como profesional, y espero que me abra muchas puertas, porque en el campo profesional me quiero desempeñar en la robótica. Tengo muchas cosas en mente, soy de esas personas inquietas, me gustaría vivir 500 años para estudiar 300 y desarrollar mil cosas", manifestó entusiasmado. La UNCuyo detalló que el dispositivo, cuya misión es colocar un GPS en Marte, es del tipo rover, tiene cuatro ruedas, una especie de grúa y un motor que permite instalar instrumental y hacer girar un tornillo. También tiene una cámara que se puede accionar desde el celular y un router wi-fi que posibilita la comunicación con una computadora.
En la base de Utah, que simula las características de Marte, Bruno probó su robot y tuvo que enfrentar y solucionar los problemas técnicos del día a día, con buenos resultados, por lo que su investigación estará en un escrito académico que publicará The Mars Society dentro de unos tres meses, y se estima que la llegada del hombre al planeta rojo sucederá en unos 14 años, si los avances científicos continúan.
Bruno vive en la zona de Vistalba, en Luján de Cuyo, fue al colegio secundario Las Candelas y aseguró que no tuvo problemas con el idioma en Estados Unidos.
“La verdad, en el colegio nos mataban con el inglés y a mí siempre me encantaron los idiomas; además, no sabía bien cómo bajar los subtítulos para las películas, así que me tuve que bancar verlas como venían, lo que me sirvió para aprender más idioma. En definitiva, la sufrí, pero tuvo sus frutos”, dijo el joven estudiante. Además, contó con la ayuda de su amigo Gabriel Caballero, estudiante de ingeniería electromecánica, con quien tiene pensado formar dúo para presentarse a las convocatorias de los próximos años. Ambos tuvieron también la ayuda de internet. “Las cosas que no sabíamos las encontrábamos rápidamente. La verdad es que no hay excusa para no animarse a hacer estas cosas porque en internet está todo”, resaltó y reconoció que él mismo se vio sorprendido por esta posibilidad.